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HISTORIA DE LA MODA
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GRACIAS AL FRÍO DE LAS CAVERNAS TENEMOS MODA

Los primeros habitantes de los que se tiene constancia como creadores de vestimentas, que dieron origen a la moda, fueron los hombres de las cavernas que ya en la prehistoria utilizaban las pieles de animales para confeccionar ropa que les permitiese salvaguardarse del frío.

Asimismo, se tiene constancia de que la moda ha ido evolucionando gracias a los sumerios, los egipcios, los persas, los hebreos y los griegos que fueron marcando sus propias tendencias.

La moda en la Edad Media se vio influenciada por los cristianos, la invasión de los bárbaros y la influencia bizantina, que determinaron el cambio del traje en Occidente desde los primeros siglos de esta era, aunque siguiendo por entonces con el fondo romano.

Cesó por completo el uso de la toga ya casi olvidada (salvo para algunos actos oficiales) después del siglo de Augusto. Se usaron más las bragas, que eran una especie de pantalones, que fueron tomadas de la vestimenta de los bárbaros y las calzas que se llevaban muy sujetas desde el tobillo a la rodilla por medio de correas entrelazadas. Las túnicas siguieron usándose cortas sobre las bragas o calzas pero con mangas.

En cambio, las capas o mantos eran más amplias en uno u otro sexo y las mujeres las llevaban sobre túnicas talares. Se usaban también las clámides como en la época romana.

Francia e Italia se convirtieron en los grandes protagonistas de la moda en la época renacentista. En esta era el hombre comenzó a sentir mayor interés por las artes, la política y las ciencias, lo cual incrementó las ideas creativas para los diseños de la época.

A diferencia de la Edad Media, en el siglo XV y XVI la cabeza adquiere protagonismo y se impone en la moda un corte de cabello llamado: “Escudilla”. La importancia que se le daba al peinado se puede comprobar por los enormes tocados que lucían las mujeres.

En 1620 desapareció la sencillez y la línea vertical de las prendas medievales, que fue sustituida por la línea horizontal del traje del renacimiento. Mientras se producía este vertiginoso cambio de estilo, apareció en Europa la moda del ‘acuchillado’, que consistía en unas aberturas en el tejido exterior de las vestimentas masculinas.

Con la llegada de la Revolución Francesa (1789-1799) la moda varió enormemente pero la práctica de distorsionar la figura de la mujer persistió. Aunque la rigidez del corsé se vio aliviada al sustituirse las guías metálicas por huesos de ballena, la moda continúo siendo incómoda por la costumbre de dar volumen a las faldas.

El atuendo masculino sufrió el cambio más radical de la historia moderna. La peluca, excentricidad que fue introducida por el rey Luis XIII para ocultar su calvicie, figuró durante más de un siglo como prenda indispensable en el guardarropa masculino.


Asimismo, a principios de siglo los hombres seguían llevando las prendas de finales de la edad media. La casaca seguía siendo de una capa pero constaba de dos piezas delanteras, dos piezas traseras y dos piezas para los hombros. Este invento dio lugar más tarde al tradicional traje de montar a caballo.

Francia marca la tendencia en la moda del periodo Barroco. El exagerado cuello evoluciona hasta que cae por delante y por detrás dándole formas distintas, cuando eran cuadrados se les dio el nombre de valonas.

En la corte de Luis XIV (1643-1715) se impone el traje a la francesa un conjunto masculino formado por tres piezas: calzón, chaqueta (antecesor del chaleco), y casaca. Este atuendo marcará la vestimenta aristocrática europea durante un siglo. El traje masculino resulta más extravagante y vistoso que el femenino.

La moda cambia radicalmente. Se introduce la seda en la vestimenta. El estilo rococó se inició en Francia con diseñadores como Jean Verían, durante los últimos años del reinado de Luis XIV. Continuó su desarrollo durante la Regencia (1715/1721) y bajo el posterior reinado de Luis XV (1721-1774).

Animados por el deseo de un estilo decorativo más ligero e informal, los primeros diseñadores rococó utilizaron con profusión delicados modelos repetitivos, como las conchas y las volutas ligeras, al tiempo que conservaban buena parte de la simetría clásica de la ornamentación del primer barroco.

No obstante, desde la década de 1720 el rococó se hizo más extravagante, exótico y asimétrico, empleando combinaciones de volutas, follajes, chinoiserie, figuras turcas e indias, monos, formas abstractas y cartuoches (paneles enmarcados), éstos últimos frecuentemente rodeados de figuras alegóricas y de imágenes pastorales.

De moda en toda Europa desde la década de 1730, el estilo rococó causó relativamente poco impacto sobre las colonias americanas, excepto en el mobiliario. No obstante, y aunque sustituido por el neoclasicismo durante la segunda mitad del siglo XVIII, disfrutó de notables revitalizaciones a ambos lados del Atlántico entre 1820 y 1860 aproximadamente, y aportó una notable inspiración para el art nouveau.

Se produce una gran revolución en el mundo de la moda al aparecer la primera máquina de coser inventada por Thomas Saint en 1.790. Este invento permitió que proliferaran las fábricas de tejidos de algodón y de lana, por lo que los precios de las telas bajaron y la moda se hizo adsequibles tanto para ricos como para las clases sociales más desfavorecidas.

La invención de la máquina de coser abarató mucho la producción, y los nuevos tintes sintéticos ofrecieron una gama de colores mucho más amplia.

Los cambios sociales y tecnológicos facilitaron aún más a la gente la adquisición de ropa. En Europa occidental y en Norteamérica había más dinero para gastar. Hacia la mitad del siglo XIX se publicaron las primeras revistas femeninas, y poco después, los grandes almacenes comenzaron a vender ropa de confección de tallas estándar.

En ese mismo siglo, Charles Frederick Worth organizó por primera vez un desfile de modelos con el fin de despertar el interés de posibles clientes.

La aparición en el siglo XX de nuevas fibras sintéticas como el rayón, el nailon y el poliéster ofreció a los manufactureros una selección de tejidos más variada.

El diseño asistido por computadora facilitó la creación de nuevos estilos, y la globalización hizo posible que las tendencias más recientes se observaran simultáneamente en las calles de Tokio, Nueva York, París y São Paulo.

 

 

 

 

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